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Investigador de la CEPAL publica artículo académico sobre el concepto de bioinsumos en Argentina y su impacto como modelo para la región

El artículo “La performatividad de los bioinsumos en Argentina: disputas tecnológicas, estabilización institucional y circulación regional” de Andrés Mondaini, investigador de la División de Desarrollo Productivo y Empresarial de la CEPAL, ofrece un análisis sobre el proceso de construcción, legitimación e institucionalización del concepto de bioinsumos en Argentina y su posterior proyección regional.
El trabajo forma parte del volumen 31 de la Revista de Estudios Sociales de la Ciencia y la Tecnología (Redes 61) y parte de la idea de que los bioinsumos constituyen una “arena sociotécnica en disputa”. En este sentido, su significado y uso no emergen de manera neutral, sino que se configuran a partir de interacciones entre desarrollos tecnológicos, marcos institucionales y dinámicas políticas preexistentes.
Argentina como caso de estudio
El estudio se centra en Argentina por tratarse del primer país de América Latina en incorporar explícitamente la categoría de bioinsumos en una política pública orientada al sector agropecuario..Con su creación, los bioinsumos fueron presentados como tecnologías promotoras asociadas a objetivos como la generación de empleo calificado, la sustitución de importaciones y la respuesta a crecientes demandas sociales por una mayor sostenibilidad ambiental.
Este proceso se apoyó en la cooperación entre organismos públicos, especialistas técnicos y un fuerte respaldo político, lo que permitió alcanzar consensos en torno a la definición de bioinsumo en el país. Sin embargo, en 2016 empezaron a manifestarse las primeras tensiones referentes a criterios normativos, barreras técnicas o el rumbo que estaba tomando la tecnología y se empezó a formalizar una agenda sectorial alternativa por parte de productores y desarrolladores.
Ejemplo para la región
Mientras estos procesos se desarrollaban en Argentina, el modelo logró proyectarse y trascender fronteras, instaurándose en países vecinos. Brasil incorporó el Plan Nacional de Bioinsumos, y Uruguay, en 2023, declaró de interés nacional el uso de bioinsumos en la actividad agropecuaria y lanzó un plan nacional específico.
Según Mondaini, la rápida expansión en países del MERCOSUR no constituye un fenómeno aislado, sino que se inscribe en una trayectoria más amplia de adopción de insumos biológicos en determinados ámbitos, apoyada en redes de investigación y cooperación científica de larga data. A su juicio, este proceso resulta especialmente relevante porque muestra cómo “una categoría inicialmente promovida a nivel nacional puede proyectarse como un estándar emergente en espacios de gobernanza regional”.
Entre sus aportes, el artículo también abre nuevas líneas de investigación. “A futuro será importante analizar posibles divergencias al interior de la Comisión de Bioinsumos del MERCOSUR, así como la reciente incorporación de conceptos como biofábricas en Brasil y los efectos que ello pueda tener”, señala el autor.
Finalmente, el estudio reincide en la idea que las categorías tecnológicas no son simples descripciones técnicas, sino ensamblajes sociotécnicos que inciden en la orientación de las transiciones productivas. En este marco, la expansión de los bioinsumos en países del Cono Sur no ha saldado los problemas de base y la definición del concepto continúa siendo objeto de controversias. Así lo refleja el caso argentino, que muestra cómo estos procesos pueden “generar espacios de innovación, pero también nuevas formas de cierre institucional y de disputa sociotécnica”, concluye Mondaini.
Para conocer más detalles sobre el estudio, puede consultarse en el siguiente enlace.

